viernes, 15 de mayo de 2015

WHAT A LOVELY DAY!

¡Hola y bienvenidos a mi blog!

¡Vuelvo para hablar sobre MAD MAX: Fury Road!
Valoración: 9/10.

35 años más tarde George Miller vuelve con el valor de hacer una secuela/reboot de su trilogía Mad Max. Es tanto una secuela como el primer capítulo de una nueva serie.


Miller coge los mejores puntos de la trilogía original y las une, creando así su Mad Max “perfecto”. Esta cuarta entrega no es ni una continuación, ni un remake, sino la síntesis de toda la mitología de Miller.

Aunque hace eco a su trilogía original, tiene un planteamiento diferente, esta está mejor elaborado y trabajada, es mucho más distópica: con buen ritmo y sin altibajos, marcados con fundidos en negro a modo de capítulos. 

Tranquilamente podría decir que estamos con mucha diferencia, ante la mejor entrega de la franquicia. Aunque soy muy fan de la trilogía original, pero casi todo, dentro de su género es bueno en esta película. Las actuaciones sutiles de Theron, Hardy y Hoult que, sin mucho diálogo, logran dar profundidad y credibilidad a personajes. La belleza de la fotografía, lo cuidado del arte, la increíble banda sonora. Miller ha podido condensar en dos horas toda la mitología de su personaje: primera demente, luego en guerrero, en héroe y ahora en superviviente… que un director de setenta años nos venga a dar clases sobre cómo hacer una película de acción a la altura de las creaciones ochenteras-noventeras… 

Aquí la acción es real, no hay tanto ordenador por en medio, la sientes. No hay tregua. Fury Road aún con sus 120 minutos no se contiene y nos explota en la cara. Juega sabiamente con los efectos especiales prácticos y con especialistas que saltan, rebotan, disparan, pilotan, mueren, explotan… unido a llamas, fuego, golpes y adrenalina. Una danza mortal con coches diseñados al milímetro, son los reales protagonistas. Hay que remarcar esto el diseño artístico es lo mejor de la película. A medida que pasan los minutos la película te atrapa cada vez más, te envuelve ¡furiosamente! Estamos ante una nueva revalidación del cine de género, pero lo mejor es que no tenían ni la intención de hacerlo seguramente. 

Y lo que me encanta y sigue manteniendo es ese estilo western, porque en las originales Miller mezcló elementos del western para hablar de la locura apocalíptica con desenfreno carretero. Y lo sigue manteniendo.




A todo esto le añadimos la gran banda sonora compuesta por el emergente Junkie XL, que también hará lo propio en ‘Batman versus Superman’, el resultado es magnífico. Le da un particular impulso, una atípica melodía rock y transformar así lo que es una película de persecución, una road movie post apocalíptica, en una atípica lírica con pinceladas horror podríamos decir. Y aumentado así la espectacularidad. 

En esta entrega nos encontramos con un nuevo Max interpretado por Tom Hardy (otra vez con máscara en la cara) en un mundo más roto, más lleno de polvo y oxido. Tom Hardy hace un gran trabajo, y ya nos ha demostrado que solo necesita el movimiento de sus ojos, su mirada y su tono de voz profunda para dejarnos helados. Nos ofrecen un Mad Max enfurecido y atormentado en esta reinterpretación de la trilogía a una nueva franquicia por el mismo Miller. Realmente el peso de la sombra de Mel Gibson no se lo nota, pero yo echo de menos el punto de locura de Mel Gibson. Para mí siempre será el atentico Mad Max


Y el villano, Immortan Joe, que le da vida el mismo actor que haría de malo 36 años atrás en Mad Max, es bastante chungo. Que mantiene unida toda una sociedad a partir del fanatismo que alecciona a sus súbditos como si fuera un Dios.

Pero esta vez el protagonismo es compartido con Charlize Theron, como “Furiosa”. Y que ya nos ha demuestrado como la actriz es capaz de meterse en cualquier rol. Así el punto narrativo es a partir de ella, dando esta vez un rol femenino más potente a una saga llena de testosterona, gasolina y polvo. Mad Max se convierte en una film de mujeres. Gran acierto.

 

Sea como sea, no necesita de ninguna nostalgia para convertirse en un clásico de culto contemporáneo instantáneamente. Fury Road es lo suficientemente épica para dejarnos con la boca abierta.